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Escondido en las profundidas de la selva de Xel-Há yacen varias lagunas de agua dulce, alimentadas por los canales subterráneos que lentamente desembocan en el Río Xel-Há. La Gruta Ixchel es un ejemplo mágico, invitando a la aventura en un escenario embrujante donde colindan las frías y cristalinas aguas con los verdes brillantes de la vegetación.
Desde una piedra elevada que supervisa la gruta, se puede volar con una cuerda imitando el vuelo del Guardián de los Cielos, Mo. Un brinco desde esta piedra manda a uno delizándose por encima del refrescante azul de las aguas, hasta dejarse caer a la laguna.
El Vuelo de Mo está a menos de diez minutos de camino desde el punto de inicio del Río, o veinte minutos desde el lado sur del Puente Flotante.
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