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Xel-Há es un lugar único para la exploración acuática en todos los sentidos.
Aparte de Xel-Há, sólo en los fiordos que colindan con el Océano Ártico pueden observarse de tal manera los fenómenos simultáneos de la haloclina y termoclina. El agua densa y cálida del mar, que no puede mezclarse inmediatamente con el agua dulce y fresca, de menor densidad, produce un efecto visual parecido al de un espejismo. Mientras uno nada, se puede distinguir una capa de líquido sobre la superficie, como aceite sobre agua –de hecho se trata de agua dulce flotando sobre agua de mar de mayor densidad.
Xel-Há es hogar de más de 70 especies de peces marinos y de agua dulce, incluyendo rubia, pez lora, cirujano, jurel, sargento mayor, chacchi, pargo, macabi, rayas, chopa, y una que otra barracuda. El caracol rosa, una especie protegida, habita la Caleta Xel-Há bajo un monitoreo cuidadoso. Visitas ocasionales a la Caleta incluyen tortugas marinas y manatíes.
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