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Si la relajación es un capricho, este lugar sagrado es el lujo supremo. A escasos minutos del Sendero, cerca del puente flotante, esta pequeña bahía es uno de los muchos secretos guardados por Xel-Há. Entre una explosión magnífica y silenciosa de colores y luz, submergir los pies entre los peces tropicales de las cálidas aguas caribeñas, escuchando la música de viento y marea, mientras las caricias de la briza jueguan sobre la piel y el cabello...
Estos pequeños rincones son difíciles de encontrar a propósito, a veces apenas tienen el tamaño para un par de camastros. Ésta es precisamente la razón para buscarlos. Explorar los caminos menos recorridos, tomar atajos y desviaciones, y de pronto perderse, muchas veces te regalará la más grata sorpresa, una hermosa recompensa, un momento para quitarte el aliento.
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